lunes, 26 de mayo de 2008

Niebla.



Unamuno:
Pues bien, la verdad, querido Augusto, que no puedes matarte porque no estás vivo, ni tampoco muerto, porque no existes.
Augusto:
¿Cómo que no existo?
Unamuno:
No, no existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía.
Augusto:
Mire usted bien, don Miguel... no sea que esté usted equivocado y que sea usted y no yo el personaje de ficción, el que no existe en realidad.
Unamuno:
Tú no existes más que en mi fantasía, te lo repito, y como no debes ni puedes hacer sino lo que a mi me dé la gana, y como no me da la real gana de que te suicides, no te suicidarás. ¡Lo dicho!
Augusto:
Eso de que no me da la real gana, Sr. Unamuno, es muy español, pero muy feo. Un novelista, un dramaturgo, no pueden hacer en absoluto lo que se les antoje de un personaje.
Unamuno:
¡Bueno!¡Basta!¡Basta! (exclamó dando un puñetazo en la camilla). ¡Cállate! ¡No quiero oír más impertinencias! ... Y como ya me tienes harto y además no sé ya que hacer de ti, decido ahora mismo no ya que te suicides, sino matarte yo. ¡Vas a morir, pues, pero pronto!. ¡Muy pronto!
Augusto:
¿Cómo? (exclamó sobresaltado) ¿Qué me va usted a dejar morir, a hacerme morir, a matarme?
Unamuno:
Sí, ¡voy a hacer que mueres!
Augusto:
¡Ah, eso nunca! ¡Nunca!¡Nunca! (gritó)
Unamuno:
¡Ah! (dijo mirándole con lástima y rabia)¿Conque ibas a quitarte la vida y te resistes a que te la quite yo?
Augusto:
Es que yo quiero vivir, don Miguel, quiero vivir, quiero vivir.....
Unamuno:
No puede ser, no puede ser
Augusto:
Quiero vivir, vivir... y ser yo, yo, yo.
Unamuno:
Pero si tú no eres sino lo que yo quiera...
Augusto:
¡Quiero ser yo, ser yo! ¡Quiero vivir! (le lloraba la voz)
Unamuno:
No puede ser, no puede ser...
Augusto:
Mire don Miguel, por sus hijos, por su mujer, por lo que más quiera... mire que usted no será usted, que se morirá. ¡Don Miguel, por Dios, quiero vivir, quiero ser yo!

1 comentario:

Juan A. dijo...

La voluntad imperiosa de ser, de seguir siendo. Esta curiosa novela de Unamuno (o "nivola", como él mismo decía) refleja de un modo magistral la lucha entre el personaje y el autor, entre la criatura y el creador. La criatura se rebela contra su creador reivindicando una existencia plena e independiente.

Saludos.