viernes, 30 de mayo de 2008

La lluvia

Es esta misma lluvia.
La lluvia de las calles de Calcuta.
La lluvia de Gijón en la distancia.
La lluvia que salpica el Capitolio, la Plaza de San Pedro y los tejados del
Kremlin
Es esta misma lluvia interminable.
La lluvia de después de tantos años.
La lluvia que acompaña a tu recuerdo.
La lluvia que caerá sobre nosotros cuando el mundo no exista.
La lluvia de detrás de los cristales más tristes del otoño.
La lluvia por sorpresa.
La lluvia que he soñado tantas noches.
La lluvia sobre un árbol muy lejano.
La lluvia sobre el mar.
Es esta misma lluvia.

Vicente García

lunes, 26 de mayo de 2008

Niebla.



Unamuno:
Pues bien, la verdad, querido Augusto, que no puedes matarte porque no estás vivo, ni tampoco muerto, porque no existes.
Augusto:
¿Cómo que no existo?
Unamuno:
No, no existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía.
Augusto:
Mire usted bien, don Miguel... no sea que esté usted equivocado y que sea usted y no yo el personaje de ficción, el que no existe en realidad.
Unamuno:
Tú no existes más que en mi fantasía, te lo repito, y como no debes ni puedes hacer sino lo que a mi me dé la gana, y como no me da la real gana de que te suicides, no te suicidarás. ¡Lo dicho!
Augusto:
Eso de que no me da la real gana, Sr. Unamuno, es muy español, pero muy feo. Un novelista, un dramaturgo, no pueden hacer en absoluto lo que se les antoje de un personaje.
Unamuno:
¡Bueno!¡Basta!¡Basta! (exclamó dando un puñetazo en la camilla). ¡Cállate! ¡No quiero oír más impertinencias! ... Y como ya me tienes harto y además no sé ya que hacer de ti, decido ahora mismo no ya que te suicides, sino matarte yo. ¡Vas a morir, pues, pero pronto!. ¡Muy pronto!
Augusto:
¿Cómo? (exclamó sobresaltado) ¿Qué me va usted a dejar morir, a hacerme morir, a matarme?
Unamuno:
Sí, ¡voy a hacer que mueres!
Augusto:
¡Ah, eso nunca! ¡Nunca!¡Nunca! (gritó)
Unamuno:
¡Ah! (dijo mirándole con lástima y rabia)¿Conque ibas a quitarte la vida y te resistes a que te la quite yo?
Augusto:
Es que yo quiero vivir, don Miguel, quiero vivir, quiero vivir.....
Unamuno:
No puede ser, no puede ser
Augusto:
Quiero vivir, vivir... y ser yo, yo, yo.
Unamuno:
Pero si tú no eres sino lo que yo quiera...
Augusto:
¡Quiero ser yo, ser yo! ¡Quiero vivir! (le lloraba la voz)
Unamuno:
No puede ser, no puede ser...
Augusto:
Mire don Miguel, por sus hijos, por su mujer, por lo que más quiera... mire que usted no será usted, que se morirá. ¡Don Miguel, por Dios, quiero vivir, quiero ser yo!

martes, 20 de mayo de 2008

Nacidos por y para el hombre:



Miles de versos han sido grabados por ti en el tiempo.

Cientos de hombres bajo tu bandera perecieron

Solo por el sueño que les ofrecías, lejana utopía…

Que mientras todo parecía mentira te creyeron.


Naciste de la guerra, entre los fuegos del odio,

Navegando por océanos de aceite

Cuando el cielo se plagaba de bombas.

Y cuando el hombre dejaba de soñar, surgías del olvido.


Tú que tan débil y pobre naciste, eras un dios.


Los pueblos a tu bandera se rendían,

Susurraban tu nombre y te temían.

Derechos humanos, así te llamaron


Le diste alas al hombre herido,

Al señor que sin castillo deambulaba

Al padre que lloraba por sus hijos,

Tu que le abriste los ojos al mundo


Solidaridad e igualdad eran tus legiones.

Por bandera la pura y desnuda libertad.

Érais libres, no teníais señores.

Así quedasteis, a un paso de la perfección


Nunca tuvisteis señor, ni castillo,

Ni dogma, ni fe que os dijera que era la justicia

Vosotros nos defendíais de la injusticia.

Forjasteis una lejana utopía que aun se puede oír


Entre susurros de los que encadenados creen en la libertad,

De los que viven marginados y creen en la igualdad,

De los que sueñan con un mundo mejor mientras mueren de hambre.

Tú les dabas ilusión, les dabas alas para escapar de la cárcel de esta realidad

jueves, 15 de mayo de 2008

Poema a la Demencia



Quiero escribir, sentir y vivir.

Que no tenga métrica,

Que no exista la rima,

Que si sale sea sincera,

Que no se finja ni se mida.

Quiero que leas, sientas y vivas lo que viví.

Que pienses en lo que pensé,

Que veas lo que vi.

Que en tu rostro dibujes una sonrisa.

Una lagrima, una cara indiferente.

Que recuerdes lo que recordé,

Que mueras como yo morí.

Viviendo, respirando… porque eso dicen es vivir.

Quiero dibujar, contar y relatar

Algo en verso, por que es mi lengua,

Porque es así como lo siento,

Como viví cada momento,

Como dibuje esto que siento cada vez más adentro.

Quiero una pluma, pero una pluma sincera.

Quiero un tintero sin tinta que llene con mi sangre,

Sangre sincera que no mienta, que no se deje manipular.

Quiero escribir con suavidad, con dureza, ira y arrebato.

Que vengan a mí todos estos versos sin pensarlos,

Sin contarlos con matemáticas, sin retornar a la historia,

Sin ser tapada por los grandes. No soy grande, pero dejadme creerlo.

Quiero creer que me iré y no será un adiós simple,

Que recordaras aunque solo sea un verso, un verso simple.

Tan simple como pueda serlo,

Tan sincero como la mañana,

Tan misterioso como la noche,

Que oculte y destape, que viva y muera,

Que produzca un recuerdo, uno bueno o malo. ¿Qué más da eso?

Que mi muerte no sea indiferente,

Que mi alma perdure, que mi vida no sea una obra de teatro.

Que no tenga final, que mis versos escapen al viento,

Que no se rijan por las leyes del tiempo.

Quiero tener un alma más para poder derramarla en este papel

Que lo que ahora te cuento.

Quiero tener una historia tan hermosa y grande

Que tiemble sólo con el titulo, que sonrías al principio,

Que rompas a llorar cuando culmine en el silencio

Del más final sincero. Sin mentiras mentirosas, sin recuerdos inventados,

Sin sueños ya cumplidos, sin una meta alcanzada. Quiero vivir...

Escribir en verso y no en prosa.

No quiero reglas, sólo quiero la libertad del pensamiento,

De esta cosa que llaman corazón y solo habla en sentimiento.

Quiero ser tú y yo,

Quiero que me veas como te ves a ti ahora delante de este folio,

Leyendo, juzgando cada verso. Sólo que yo no lo juzgo.

Yo solo escribo lo que siento, lo que pienso.

Sueño, quiero amar todo lo que amo.

Odiar lo que odio, en resumen, sólo quiero vivir....tan sólo eso.


[Una pluma moribunda, un poema que parece llorar su pérdida, una mano cansada y mi figura sobre un sillón recostada. ¿Será esto el final?....La pluma quebrada, un papel casi gastado y, frente a mí, la infinidad de la nada. Al final, mis versos, mis sueños, mis deseos...no han servido de nada...]

domingo, 4 de mayo de 2008