Llueve, agradable sensación de tranquilidad en un mundo caótico, de limpieza en la impureza. Ese olor a humedad del suelo de esta tierra que ya no considero mía. El color de las piedras de aquel puente al mojarse que tantos recuerdos a mi mente trae. Era ya tarde, la sabana de estrellas se había desplegado mientras la luna me sonreía y no paraba de llover. Viento, ese viento que mece mis cabellos y me empuja a volar. Esas voces que ya no escucho. Esas miradas que siento clavadas en mí siguiendo mis movimientos. Esa sensación de caída mientras no dejas de mirar al cielo… ¿y después, que habrá después?, ese ultimo pensamiento, un grito seguido de un ruido seco, golpe que hace eco...Silencio.
domingo, 6 de abril de 2008
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